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“Cuantas otras crisis mundiales hacen falta para que aprendamos a pensar de otra manera”

Cuatro de los premiados del 2020 se cuestionan valores y recetas establecidas, reivindicando la importancia de elegir un camino propio.

El cineasta Guillermo García López; la emprendedora Pepita Marín Rey-Stolle; el químico Rubén Darío Costa Riquelme y el innovador tecnológico Guillermo Martínez Gauna-Vivas son los premiados por la Fundación Princesa de Girona este año. Los cuatro coinciden en que “necesitamos mirar el mundo de otra manera para poder empezar a generar cambios reales en él, y en esto los jóvenes tienen mucho que aportar

Guillermo García López, Premio FPdGi Artes y Letras: "El cine y el arte ofrecen un retrato de la sociedad pero es la gente la que cambia el mundo”

Pepita Marín Rey-Stolle, Premio FPdGi Empresa: “Necesitamos impulsar que los más jóvenes no pierdan la curiosidad por el mundo, las ganas por aprender y hacer cosas”

Rubén Darío Costa Riquelme, Premio FPdGi Investigación Científica: “Quisiera legar tecnologías que lleguen a nuestros nietos y que los usuarios tomen conciencia de la necesidad de utilizar materiales sostenibles”

Guillermo Martínez Gauna-Vivas, Premio FPdGi Social: “Añadir un valor social a todas las profesiones puede conseguir reducir la desigualdad y la discriminación”

Los premiados de 2020 –que se suman al medio centenar de galardonados por la FPdGi- tienen en común su decidida contribución a construir un mundo mejor a través del cine, la empresa, la ciencia y la tecnología, sus ámbitos profesionales, lo que les convierte en referentes para otros jóvenes y la sociedad y en modelos de cómo enfocar el talento hacia la transformación del mundo que queremos para nuestro futuro. En este sentido, los cuatro premiados nacionales de la presente edición apelan a la necesidad de inculcar en las nuevas generaciones ese poder transformador que emana de las personas. “Es necesario fomentar la creatividad de los niños en los colegios, decirles: haz lo que te gusta e intenta ayudar a la gente con ello”, propone Guillermo Martínez.  Para Pepita Marín, el futuro pasa por “impulsar que los más jóvenes no pierdan la curiosidad por el mundo, las ganas por aprender y hacer cosas”; mientras que para Guillermo García es vital “controlar el impacto de la tecnología para conservar la sensibilidad por el mundo y luchar por enriquecerla”. Los premiados valoran el premio como una “plataforma excelente para llegar a más jóvenes y a la sociedad”, afirma Rubén Darío; o una “bocanada de oxígeno para impulsar al principio una carrera profesional”, según Guillermo García López.

La situación del coronavirus está muy presente en sus reflexiones. “En el ámbito científico, se ha creado una plataforma muy enriquecedora de intercambio de información, evaluación de proyectos e iniciativas y eso debería continuar”, opina Rubén Darío. El cineasta Guillermo García explica que esta crisis “ha permitido cambiar la manera de mirar, de percibir el tiempo y las relaciones humanas”, sin embargo, en su opinión, “de esta crisis mundial no hemos salido aprendiendo”. En términos similares se expresa Guillermo Martínez, quien ha visto en estos meses “reflexión, pero no evolución”.

Premio Internacional
En junio, un jurado internacional de expertos otorgó también el Premio FPdGi Internacional, en su segunda edición, a Boyan Slat, un joven de 25 años que impulsa soluciones tecnológicas para limpiar de plástico los océanos y ríos del mundo.

Conoce su biografía

CONOCE A NUESTROS PREMIADOS 2020

Guillermo García López, Premio FPdGi Artes y Letras 2020
«El cine, y el arte en general, es crítico de por sí al observar lo que hay alrededor e interpretarlo. Muchas veces en las noticias oímos hablar de cosas que suceden y de historias detrás de unas cifras y de acontecimientos más genéricos, y a mí me interesa indagar quiénes son esas personas qué hay detrás de todo eso”.

El jurado reconoce «su versatilidad como realizador, creador y director de cine con una marcada vocación social y humanitaria, multinacional y global», poniendo el foco de atención sobre temas de urgencia social, como las migraciones o el cambio climático.

Guillermo García López es el primer cineasta ganador del Premio FPdGi Artes y Letras, un reconocimiento que él valora como un “impulso para levantar nuestros proyectos al principio de nuestra carrera”, afirma. En la concesión del premio ha sido clave su postura social y comprometida. Defiende que todo cine, todo arte, “puede ser social, solo depende de la perspectiva”, que en su caso se ha enfocado a través de las emociones, de las historias de los seres humanos, porque para él "el arte tiene la capacidad de generar una mirada mucho más crítica” y de hacer crecer la sensibilidad hacia nuestro entorno.

En el contexto actual, considera que la crisis del Covid19, que él ha vivido confinado en París en pleno proceso de escritura de su primer largometraje de ficción Ciudad sin sueños, “nos ha dado una oportunidad de mirar y de vivir nuestra vida de otra manera” y espera que esto se pueda reflejar en el nuevo cine después de la pandemia. “Esta crisis ha puesto en evidencia nuestra fragilidad y nuestro desconocimiento de algunas cosas. Nos ha pillado de improviso, pensamos a veces que podemos controlarlo todo y esta vez ha quedado claro y patente que no”. Por eso cree necesario preparar el futuro para lo que pueda venir. “La misión fundamental que tenemos ahora mismo es la de ser conscientes de lo que les damos a los que vienen, los caminos que les señalamos. El único futuro que hay es enseñarles cuáles han sido nuestros errores”. Para ello, confía en la fuerza transformadora de los jóvenes porque “tenemos -asegura- mucho que decir y una mirada crítica y despierta, con mucha energía y muchas ganas de hacer”.

Conoce su biografía

Pepita Marín Rey-Stolle, Premio FPdGi Empresa 2020
“La tecnología ha sido clave para convertir We Are Knitters en una compañía internacional que vende el 99% de sus productos por internet”

El jurado la ha distinguido por “saber unir tradición y modernidad, reconvirtiendo la tradición ancestral de tejer en un hobby moderno” a través de su empresa We Are Knitters (WAK).

Un viaje a Nueva York marcó un antes y un después en la trayectoria profesional de Pepita Marín Rey-Stolle. En esta ciudad descubrió que tejer estaba de moda entre los jóvenes más modernos del país y no lo dudó. Con solo veintitrés años, y tras un año trabajando en una consultoría multinacional, decidió cofundar junto a Alberto Bravo We Are Knitters (WAK), una marca online que vende kits para tejer y lanas naturales a nivel mundial.

La empresa nació gracias a una pequeña inversión que se destinó exclusivamente a comprar lana. Con la ayuda de internet y usando las casas de familiares como almacén, su idea de negocio cogió forma. “Con un 45% de paro juvenil, algunas personas pensaban que era una locura dejar un puesto en una empresa multinacional (para fundar WAK)”.  

El tiempo ha demostrado que su intuición no le fallaba. En menos de una década, We Are Knitters se ha convertido en una empresa con cerca de 30 trabajadores y más de 10 millones de facturación anuales de los cuales el 95% proviene de fuera de España. La tecnología ha sido clave en ese proceso de expansión. «Aunque no lo parezca, nuestra empresa tiene un alto componente no solo digital sino también tecnológico. Hemos realizado una gran inversión de tiempo y dinero en la tecnología».

Gracias a esa tecnología, el equipo de WAK – que trabaja íntegramente en Madrid – puede coordinar las ventas en todo el mundo y conectarse con los almacenes que la compañía tiene en Alemania y Estados Unidos. Para Marín, apostar desde el inicio por la internacionalización de la empresa era imprescindible “porque vivimos en un mundo global”.

Después de vender sus kits por todo el mundo, esta empresa también ha notado un incremento de ventas en España en los últimos meses. Muchas personas se han aficionado a tejer durante las semanas del confinamiento y se han sumado a la comunidad online de knitters que comparte en redes sociales todas sus creaciones. Con una clara mentalidad emprendedora, Pepita Marín ya piensa en el futuro. En los próximos años plantea abrir la empresa a otras actividades relacionadas con el movimiento homemade como los bordados o el Batch Cooking. También quiere dedicar más tiempo “a motivar a los jóvenes a emprender”.

Conoce su biografia

Rubén Darío Costa Riquelme, Premio FPdGi Investigación Científica
“En los proyectos científicos creo que hay que ser un poco humanista, aunar lo mejor de varios campos y mezclar ese conocimiento para sobrepasar las barreras. En la ciencia, en la vida, es así. Hibridar es muy interesante, sobre todo cuando trabajas con personas con diferentes puntos de vista. De ahí salen cosas maravillosas”

El premiado ha sido distinguido “por la originalidad de sus investigaciones en el campo de los LED con componentes biológicos a fin de reducir el impacto medioambiental”.

Rubén Darío Costa Riquelme es un reconocido investigador científico en el campo de la biotecnología. Desde que inició su formación tuvo especial interés en reproducir materiales cuyas síntesis se encuentran en la naturaleza, buscar un puente entre el mundo de la biología y la tecnología a través de la química, y desarrollar estrategias para producir elementos sostenibles que no sean finitos y que puedan llegar a las futuras generaciones, manteniendo las prestaciones de la actual sociedad tecnológica. “Siempre buscamos materiales sostenibles aplicados a la tecnología. Ese es el corazón de nuestros proyectos”, explica.

Sus investigaciones se han centrado en una nueva generación de BioLED, una tecnología que tiene el objetivo de eliminar la necesidad de utilizar las denominadas ‘tierras raras’, elementos químicos muy escasos en la corteza terrestre y que son tóxicos, contaminantes y no renovables.

Costa opina que el Premio FPdGi Investigación Científica 2020 “tiene una dimensión tecnológica pero también social y educativa, al perseguir un cambio tanto en la sociedad como en la comunidad científica”. El científico tiene como objetivo “legar tecnologías que lleguen a nuestros nietos y que los usuarios tomen conciencia de la necesidad de utilizar materiales sostenibles”, igual que hace unas décadas se concienció en la necesidad de reciclar.

Costa confía en que el impacto de la pandemia deje un trasfondo positivo. “La pandemia ha supuesto un parón, si bien en el mundo tan frenético en el que vivimos no es necesariamente malo, nos permite asentar ideas”, valora el investigador. Por otra parte, destaca como algo “muy positivo” la colaboración entre diferentes instituciones y científicos en todo el mundo. “Confío que se mantenga”.

Recientemente ha sido nombrado académico de la Academia Joven de España y uno de sus principales retos es motivar, educar, enseñar y apoyar a las nuevas generaciones. En este sentido, reconoce un gran talento emprendedor en España y anima a los jóvenes a “persistir en sus proyectos, derribar barreras, y abrirse al mundo para lograr retos mayores”.

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Guillermo Martínez Gauna-Vivas, Premio FPdGi Social 2020
“Cualquier cosa que te guste y te apasione, utilízala para ayudar a los demás, seguro que se puede. Debemos buscar la forma de contribuir a mejorar el planeta, aportando a la sociedad con nuestro trabajo”

El jurado le ha distinguido “por tener una trayectoria inspiradora y acercar la revolucionaria tecnología 3D a personas vulnerables”.

Hace poco más de un año y medio que el joven ingeniero madrileño Guillermo Martínez Gauna-Vivas (Madrid, 1994) dejó su trabajo de desarrollador de juguetes tecnológicos, que llevaba a cabo desde su impresora 3D instalada en la habitación de su casa, para dedicarse al cien por cien a la ONG Ayúdame 3D, centrada en el desarrollo de ayuda humanitaria a través de las nuevas tecnologías y, más concretamente, de la Impresión 3D. “El proyecto comenzó con una pequeña impresora, un viaje a Kenia y muchas ganas de ayudar”, afirma.

En 2017, buscando un cambio en su vida, Guillermo Martínez se encontró con el orfanato Bamba Project, en Kenia, y empezó a fabricar prótesis 3D para gente que lo necesitara. Viajó a Kenia para entregar las cinco primeras personalmente y el éxito fue tal que, desde la puesta en marcha de la página web de la ONG (www.ayudame3d.org), cuentan con más de 65 voluntarios, colaboran con entidades de 40 países distintos y ya han entregado cerca de 13.000 prótesis mecánicas a personas amputadas con escasos recursos en todo el mundo. “Hemos creado un modelo de negocio sostenible con el que generamos impacto social, mejoramos la empleabilidad y seguimos ayudando de manera gratuita a la sociedad”, explica Martínez, que en los últimos meses ha puesto su ONG a trabajar para elaborar material sanitario con sus impresoras 3D y luchar contra el coronavirus. Además, participa, junto a otros premiados de la FPdGi en el proyecto Stopcovid.io, impulsado por la también premiada Arancha Martínez (Premio Social 2018).

“La democratización de la tecnología nos ha permitido llevar a cabo soluciones sociales que mejoran la vida de muchas personas”, asegura el joven ingeniero, que insiste en la idea de inculcar a los jóvenes la necesidad de “añadir un valor social a todas las profesiones a través del cual se pueda reducir la desigualdad y la discriminación”.

El Premio FPdGi Social 2020 considera que el galardón “marcará un antes y un después en la visibilidad del proyecto, en demostrar que ayudar es fácil, aunque sea desde tu habitación, que cualquier proyecto social, si es bueno, se puede alcanzar”.

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