Décimo aniversario FPdGi, Premios FPdGi

Discurso de Maria Jammal, en nombre de todos los premiados

Majestades, Altezas Reales, señoras y señores, queridos amigos. Buenas tardes.

Honorables invitados, queridos amigos. Me gustaría empezar haciéndoles la pregunta más importante de todas: ¿cómo están?

Nunca me había dado cuenta de la importancia que tienen estas palabras hasta el día que fui a Lesbos y presencié la llegada de miles de refugiados en unos botes neumáticos abarrotados. Niños, bebés en brazos de sus madres y personas mayores, todos con un sufrimiento enorme, que huían por mar de la violencia en sus países. Muchos les ofrecieron comida y ropa, pero era su alma la que necesitaba desesperadamente apoyo y afecto. Necesitaban que alguien les preguntara: ¿cómo estás?

Si ahora nos preguntaran a nosotros, los cinco premiados, cómo estamos, contestaríamos que halagados, emocionados, orgullosos, entusiasmados y contentos. Queremos agradecer este maravilloso premio a la Fundación Princesa de Girona, a los patronos, al Consejo Asesor y a los miembros de los jurados, así como a todas las personas que hay detrás de ellos. Para nosotros representa un gran honor poder formar parte de la familia de premiados de la FPdGi y haber sido reconocidos por nuestro esfuerzo y dedicación como innovadores e impulsores del cambio en nuestros respectivos campos.

No hay nada que pueda detener a un ser humano que intenta sobrevivir: siempre seguirá el instinto de luchar por su vida. Lo he visto con mis propios ojos. Y, de la misma manera, nadie puede detener a un joven decidido que actúa impulsado por un propósito.

Se puede decir que el 2019 ha sido el año del liderazgo juvenil, por los centenares de miles de jóvenes que han marcado la diferencia con huelgas, iniciativas por el clima, innovaciones educativas y acciones para reclamar el derecho de las niñas a la escolarización o la regulación de las armas o para combatir la discriminación, la pobreza y la injusticia en todo el planeta.

Los jóvenes debemos ir todos a una. Estoy firmemente convencida. Y me parece fantástico que una institución española haya creado, este año por primera vez, un premio internacional. De ahora en adelante, todos los jóvenes del mundo que trabajan para que las cosas cambien podrán sentirse parte de una única familia.

Así que, para acabar, querría compartir con todos ustedes tres ideas que los cinco premiados debatimos hace unos meses en un encuentro celebrado en Gironay que, en nuestra opinión, son de crucial importancia:

Debemos saber aceptar a los demás. Todos somos humanos, y todos somos iguales y diferentes al mismo tiempo. La diversidad es la sangre oxigenada de la humanidad y nos hace más fuertes y más resilientes. Yo misma, por ejemplo, soy hija de padre palestino y madre rusa, nacida en Europa y criada en Oriente Medio, en una zona donde la lucha y el dolor son el pan de cada día. Pero escogí no ser una víctima. Escogí transformar décadas de guerra, conflicto y sufrimiento en fuerza y conocimiento, y utilizarlos para ser mejor en mi trabajo y como persona.

Todos somos un motor de cambio. Debemos mirar a nuestro alrededor y, si vemos algo que no nos gusta, cambiarlo. Debemos aprender de nuestro pasado y de nuestras dificultades. Debemos comenzar poco a poco, a escala local, y no dejar de avanzar. Los pequeños pasos no son intrascendentes; son el punto de partida de todas las grandes cosas que hemos conquistado en este planeta. Es importante empezar, y empezar ahora.

Y, para terminar, la tecnología es un aliado extraordinario, pero nunca habrá nada más importante que la interacción humana. Mirar a la otra persona a los ojos y ofrecerle atención, comprensión y esperanza; regalarle una sonrisa y un abrazo, estar allí si nos necesita. Todas estas acciones son enormemente poderosas. Lo sé porque las realizamos con niños y con adultos en los campamentos, en los refugios y en los hospitales.

Así que esta noche, cuando se acabe este acto, por favor, no cojan en seguida el móvil. Espérense un momento. Miren a la persona que tienen sentada al lado y háganle la pregunta más importante de todas: ¿cómo estás?Es aquí donde puede empezar el cambio.

Majestades, miembros del jurado, de nuevo muchas gracias por este maravilloso premio.

En nombre de los cinco, y en presencia de Su Alteza Real la Princesa Leonor, la joven presidenta de honor de la Fundación, que asiste a esta ceremonia por primera vez, me comprometo a aprovechar al máximo este inmenso regalo, por ustedes, por nuestras familias y por todos aquellos que nos apoyan, y a continuar trabajando para hacer de este mundo un lugar mejor. Porque nadie puede detener a un joven que tiene un propósito firme.

Muchas gracias.

 

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