Hablamos de nanorobots y matemáticas con Samuel Sánchez i Alberto Enciso

Estos dos jóvenes que forman parte de la familia de premiados de la Fundación acaban de lograr un nuevo hito en su carrera profesional: recibir la prestigiosa beca ERC Research Consolidator Grant. Este año, solo lo han conseguido doce científicos españoles. EN ESTA ENTREVISTA hablamos de ciencia e investigación con estos dos referentes para los jóvenes.

20/12/2019

Samuel Sánchez confiesa que vive la vida con mucha intensidad y que no le gusta perder el tiempo. Trabajar duro y no tener miedo a la aventura para seguir su pasión forma parte del ADN de este investigador que acaba de recibir el prestigioso ERC Research Consolidator Grant que concede el European Research Council. Esta beca de consolidación es uno de los premios de financiación de la Unión Europea más importantes y mejor dotados económicamente para investigadores individuales. Con este nuevo impulso, Samuel seguirá desarrollando nanorobots que en un futuro podrían limpiar aguas contaminadas o ser capaces de transportar un fármaco hasta las células enfermas.

A Samuel le gustan los retos. Una característica que comparte con Alberto Enciso. Un joven matemático que también ha sido reconocido con esta beca que representa una garantía de excelencia en la comunidad científica y que este año han recibido doce investigadores españoles. Samuel y Alberto tienen otra característica en común: los dos son premiados de la Fundación Princesa de Girona en la categoría Investigación Científica.

Mientras que a Samuel Sánchez le gusta crear lo que nadie ha creado a Alberto Enciso le apasiona resolver lo que nadie ha resuelto. Como un problema centenario que solucionó junto a Daniel Peralta Salas. Para Enciso, las matemáticas son un instrumento para entender de manera sencilla las cosas. Reconocido con diferentes galardones, no se cansa de repetir que un país que no investiga es subdesarrollado o lo será en el futuro. Además, recalca la importancia de desarrollar ciencia básica porque históricamente ha sido el origen «de los mayores incrementos de calidad de vida».

En esta entrevista hablamos de ciencia e investigación con Samuel Sánchez y Alberto Enciso, dos referentes para los jóvenes que quieren dedicarse a la investigación.

Pregunta: ¿Cómo os sentís tras obtener el ERC Consolidator Grant?

Samuel Sánchez: Este reconocimiento se obtiene después de un esfuerzo mayúsculo. Es el resultado del trabajo y el apoyo de mucha gente que tengo alrededor. Así que lo primero que hice (además de emocionarme mucho) fue dar las gracias al equipo y a las personas que me ayudaron, y alegrarme porque no tendremos que sufrir cuando los contratos se acaben. Ver que gente se tiene que ir y dejar el grupo porque no había financiación ha sido una de las cosas que más me han dolido en los últimos dos años. Así que ha sido un gran alivio. Soy un privilegiado por tener este reconocimiento que me permitirá hacer ciencia de excelencia durante 5 años más. 

Alberto Enciso: Es una noticia estupenda. Por una parte, supone un reconocimiento importante al trabajo que estamos desarrollando, y por otra garantiza que durante los próximos cinco años contaré con financiación abundante para mantener un equipo de investigadores jóvenes y con mucho talento trabajando en temas punteros.

Pregunta: Doce españoles han recibido este año el ERC Consolidator Grant y dos formáis parte de la familia de premiados de la Fundación. ¿Qué supone para vuestro trabajo formar parte de este colectivo de jóvenes?

S.S: Yo alucino con la familia de premiados, cada semana hay que felicitar a alguien. Es una maravilla poder considerar a estas genialidades, parte de mi familia, porque todos son gente muy buena. Todos hablamos el mismo “idioma”, nos entendemos a la perfección y nos alegramos mucho por los éxitos de los otros y nos apoyamos en lo que podemos. Entre los premiados científicos en particular, es una amistad sana y bonita, sin egos ni envidias, porque así somos todos, trabajadores natos. Nadie nos ha regalado nada. Tenemos el valor del esfuerzo bien marcado en los genes.

Que seamos solo 12 en España (y ninguna mujer por cierto) es una pena, porque se hace ciencia muy buena pero se necesita un empujón como este tipo de grants para estabilizar esta calidad sin las escaseces que muchas veces se encuentran en los presupuestos nacionales.

A.E.: Se trata de una familia enormemente inspiradora. Valoro muy especialmente poder descubrir cómo personas que son líderes en campos muy distintos del mío deben afrontar problemas que, en esencia, son bastante similares a algunos de los que yo encuentro. Las actitudes con que los afrontan y las soluciones que plantean siempre me hacen pensar.

¿Formar parte de los premiados FPdGi, os permite compartir experiencias o trabajar de forma conjunta en algún aspecto?

S.S: Pues justamente cuanto más nos conocemos más queremos hacer juntos, lo que pasa es que muchas veces estamos tan ocupados y repartidos por el mundo que es difícil. Este año he conseguido publicar un artículo de alto impacto con Silvia Osuna, y seguimos trabajando en otro. De hecho, ella está mencionada como colaboradora en mi ERC-CoG. Ojalá estas colaboraciones se pudieran extender a otros premiados, sería muy bonito. Hace un par de meses también hablé con Alberto Enciso porque los dos habíamos aplicado a la ERC-CoG. Me fascinó ver que a los dos nos gustan los retos: a él resolver lo que nadie ha resuelto y a mí crear lo que nadie ha creado (nuestros nanorobots).

Pregunta: A los profanos de la materia, lo que hacéis nos puede parecer ciencia ficción. ¿Cómo explicaríais el proyecto por el cual habéis recibido esta prestigiosa beca?

 S.S.: Pues pensad que hasta ahora hemos conseguido hacer nanorobots -aquellos pequeños submarinos que navegarán en el futuro curando células, o limpiando agua contaminada-. Hace un par de años conseguimos que no fueran tóxicos para tejidos. Ahora bien, para tener aplicaciones útiles en biomedicina (y medio ambiente), se necesitan billones o trillones de nanorobots, necesitamos entender cómo se comunicarán, cómo se moverán colectivamente. Yo ponía el ejemplo de las hormigas o termitas. ¿Cómo saben dónde tienen que ir? ¿Cómo se comunican para guiarse unas a las otras? ¿O los peces?

Ese movimiento colectivo, esa inteligencia colectiva, les hace conseguir cosas que entes individuales serían incapaces de hacer: nidos enormes, protegerse de tiburones, atravesar continentes, etc. Pues esa inteligencia colectiva es la que quiero estudiar en nuestro proyecto i-Nanoswarms (enjambres (swarm) inteligentes (i-) de nanrobots (Nano-)). 

A.E.: La física, y cada vez más ciencias, emplean de forma esencial modelos matemáticos de la realidad para entender los fenómenos naturales. Algunos de estos modelos son meramente fenomenológicos, mientras que otros (como las ecuaciones de Einstein de la relatividad general o las de Maxwell sobre campos electromagnéticos) se pueden considerar fundamentales. Estos modelos resultan fundamentales porque codifican fenómenos físicos relevantes; sin embargo, no siempre es sencillo entender cómo o por qué surgen estos fenómenos. En cierto sentido, mi investigación busca desarrollar ideas y estrategias nuevas para ser capaz de entender qué sucede con estas ecuaciones: una vez sabemos qué causa matemática provoca estos fenómenos, pasamos a tener una comprensión distinta y más profunda de diversas sutilezas de los mismos.

Pregunta: ¿Qué supondrá recibir esta beca para vuestra investigación?

S.S.: Estabilidad a mi grupo, prestigio, poder pensar en proyectos que me apasionen sin el estrés del tiempo, sin miedo a equivocarte por el camino, porque hay margen para ese “riesgo”, que a veces da lugar a resultados inesperados y nuevas ideas, como por ejemplo la de limpiar agua con nanorobots. A ver si en esta ERC-CoG se nos ocurre alguna otra de estas ideas “locas”. 

A.E.:Dada la modestia de la financiación para ciencia básica que tenemos en España, este proyecto me resulta fundamental para mantener un equipo de investigadores de primer nivel trabajando sobre estos temas.

Pregunta: El ERC impulsa la excelencia y la competitividad científica en la Unión Europea. ¿Faltan más reconocimientos de este tipo para lograr la competitividad científica de la Unión Europea?

S.S.: Sí claro. Muchos países tienen sus propios programas similares a la ERC, que apoyan a científicos con cantidades similares y ayudan a estabilizar y aumentar la competitividad científica. Si España tuviera un programa así, creo que el éxito en la ERC sería mayor.

A.E.: Evidentemente, el programa de ciencia excelente del ERC es un caso claro de éxito y de buenas políticas científicas. También hay que tener en cuenta, eso sí, que el grueso de la financiación en ciencia no puede destinarse a un programa de excelencia, pues correríamos el riesgo de desatender a la clase media científica, que es crucial para tener un ecosistema científico sano y productivo. Prefiero quedarme con la moraleja de que una inversión adicional dedicada a la ciencia excelente, sin priorizar ni áreas estratégicas ni temas necesariamente cercanos al mercado, da rápidamente un rendimiento muy alto y posiblemente en temas inesperados. Que el avance ocurra en temas que no se podrían predecir a priori desde una perspectiva “top-down” es, para mí, el punto más destacado.  

 Pregunta: ¿Qué consejos daríais a los jóvenes que empiezan?

 S.S.: Difícil pregunta. Ya sabéis que yo siempre repito lo mismo. Arriésgate, no tengas miedo a la aventura, sé valiente, sé único. Sé buena persona, y trabaja duro. Yo vivo la vida con mucha intensidad, y los que están a mi alrededor lo notan, no me gusta perder el tiempo. Así que, desde el principio diría: no perdáis un minuto de esta vida. Conoced mundo, buscar el mejor lugar en el que hagan lo que os apasiona, enviad un email (bien redactado y pensado, ¡por favor!) y sed valientes. Así lo conseguí yo. Os sorprenderá ver que aquellos que nos parecían inalcanzables, son personas de carne y hueso, como vosotros mismos. Sólo que quizás, más ocupadas. 

A.E.: El consejo más importante es que se esfuercen mucho en ver lo obvio. Es muy peligroso confundir cómo funcionan las cosas y cómo queremos que funcionen. Cuando dejamos de negar lo obvio, perdemos el miedo al fracaso. Esto es porque pasamos a equivocarnos en cosas no obvias, y eso transforma el fallo en aprendizaje. El camino hacia el éxito habitualmente se cimienta sobre fracasos bien digeridos.

Pregunta: Ámbitos como la salud o el cambio climático están muy presentes en nuestras vidas actualmente, con noticias diarias ¿Cuál es el papel que tiene que desarrollar la ciencia en nuestra sociedad en los próximos años?

S.S.: Seguir avanzando, no podemos dejar de pensar, dejar de inventar, dejar de invertir, dejar de confiar en que podemos mejorar nuestro planeta (también) desde la ciencia.

A.E.:Es un error muy extendido pensar que el papel de la ciencia es esencialmente ver qué nuevos cánceres curaremos en los próximos cinco años o cómo en esta década emplearemos vehículos menos contaminantes. Esto es muy importante, pero proporciona una visión muy limitada de la ciencia. Si no desarrollamos ciencia básica (de esa que no pretendemos emplear de aquí a unos pocos años, y que en ocasiones no tiene una aplicación social directa como motivación), la consecuencia no es que en cinco años no curemos más cánceres o que no tengamos motores menos contaminantes: es que la medicina y la ingeniería que seremos capaces de imaginar en 30 años serán básicamente los mismos que podemos imaginar ahora. Históricamente, este tipo de investigación básica ha sido el germen de los mayores incrementos de nuestra calidad de vida, y todo hace pensar que seguirá siendo así en el futuro.

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