Premios FPdGi

María Escudero: «Es una gran oportunidad para darnos visibilidad»

La ingeniera química es la ganadora del Premio Fundación Princesa de Girona Investigación Científica 2018, ex aequo con el químico Guillermo Mínguez.

15/06/2018

Ingeniera química y doctora en química, María Escudero (Cáceres, 1983) se dedica a investigar la electroquímica, es decir, las reacciones químicas que producen electricidad y viceversa. Una dedicación que la Fundación Princesa de Girona reconoce y premia ahora con el galardón a la Investigación Científica 2018, ex aequo con el químico Guillermo Mínguez. «El impacto científico, tecnológico, energético y social de su trabajo contribuirá a frenar el cambio climático», resaltó el jurado del Premio, formado por el físico y presidente de los rectores europeos Rolf Tarrach —que ejerció la presidencia—, la bioquímica Fàtima Bosch, el químico Avelino Corma, la filósofa Adela Cortina, el cardiólogo y director general del CNIC Valentí Fuster, el sociólogo Emilio Lamo de Espinosa, el investigador y Premio FPdGi Investigación Científica 2015 Samuel Sánchez y el físico Lluís Torner.

Todos ellos destacaron asimismo su esfuerzo y dedicación por «desarrollar catalizadores electroquímicos basados en nanopartículas metálicas con la finalidad de sustituir metales nobles para reducir los costes y aumentar la eficiencia en los procesos de obtención de energía limpia». Un reconocimiento del que la ingeniera tuvo noticia mientras estaba en California (Estados Unidos), y que recibió «con inmensa alegría». «Es una gran oportunidad para darnos visibilidad, porque los científicos somos muy invisibles; nos cuesta enormemente llegar al público y explicar por qué es importante investigar y, en este sentido, los premios de la FPdGi nos ayudan muchísimo», señala.

Y es que su campo de investigación, la electroquímica, tiene un papel muy relevante en la lucha contra el cambio climático. «A través de reacciones químicas podemos obtener combustibles sostenibles como el nitrógeno», explica la ingeniera, que también lamenta que en países como España no se apueste por las energías renovables: «Tenemos una gran suerte y es la cantidad de horas de sol, con las que podríamos autoabastecernos porque existe tecnología para almacenar la energía y utilizarla cuando la necesitemos. Pero aquí, el uso de las energías renovables está casi penalizado».

Conseguir energía limpia
El objetivo de su investigación consiste precisamente en utilizar la electroquímica para sustituir el modelo energético actual por otro que sea sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Y, en un futuro, espera «producir compuestos químicos» que son necesarios en numerosos campos de la ciencia y que «a día de hoy proceden de la industria petroquímica, que genera mucha contaminación». Unos deseos que han sido el motor de su motivación en todos los años que lleva dedicándose a la investigación.

Tras graduarse en ingeniería química por la Universidad de Extremadura y doctorarse en química en la Universidad Autónoma de Madrid, Escudero prosiguió su carrera en el Laboratorio Nacional de Argonne (Estados Unidos), en la Universidad de Ulm (Alemania) y en la Universidad Técnica de Dinamarca. En el 2014 recibió una beca del gobierno danés que le permitió trabajar dos años en la Universidad de Stanford y desde el 2017 es profesora en la Universidad de Copenhague, donde dirige un grupo de nanoelectrónica.

Recientemente ha recibido una beca de 1,3 millones de euros de una fundación privada danesa para investigar durante cinco años. «Es una financiación importantísima porque me permitirá contratar a más investigadores y comprar equipos que son potentes, pero también muy caros», señala la ganadora, que deplora que no haya más fundaciones que apuesten por la investigación. «La ciencia es progreso, es cultura, es el futuro. Sin ciencia no hay desarrollo posible, ni científico ni económico», sentencia.

Entre los deberes pendientes, además, Escudero reivindica sobre todo la presencia de las mujeres en el mundo de la investigación y la ciencia. «En nuestro campo se avanza con enorme lentitud: en diez años ha cambiado poquísimo. Y eso es preocupante porque en la universidad un 50 % de los alumnos son mujeres, cifra que en el doctorado ya se reduce, pero lo más llamativo es que cuando se observa la proporción de mujeres en los cargos de mayor responsabilidad, el porcentaje disminuye hasta el 10 %. Por no hablar de los premios Nobel, en que es de un 3 %», lamenta la doctora en química, que cree que se necesitan «estrategias y políticas» para cambiar esta realidad.

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